Las Encurrías
No era muy frecuente este juego, que más bien se parecía a un «duelo». Obedecía a pequeñas rivalidades entre chavales de un barrio o calle contra los contrincantes de otra zona.
El número era muy variado: podían ser seis o más contra otros tantos del bando contrario.
Se jugaba en una calle en cuesta; los de arriba contra los de abajo y, a cara o cruz, elegían posición.
Y empieza el partido: canto va, canto viene, pedrada en el pie, chichón en la cabeza. Ramirín, "aporreao", y a la botica con él para que le pongan una laña. La madre que viene, el padre que va… y todos a correr, que vienen los municipales.
Al día siguiente, ni un alma en la calle. Todos, menos dos o tres que habían escurrido el bulto y se salvaron de una semana «arrestados».
2 de marzo de 2026,
Miguel Colomer Hidalgo

Comentarios