De los Sanantones al Ritillo

El 14 de enero se celebra el día de San Antón, patrón de los animales. Son una tradición remota las hogueras; en torno a ellas se cantaba y bailaba conmemorando el final de la Pascua. Al mismo tiempo se pedía al santo la protección de los animales, dado su amor hacia ellos, y que el fuego ahuyentara los malos espíritus.

Esta costumbre se sigue haciendo con los tradicionales «sanantones». Antiguamente se hacían en la confluencia de dos o tres calles y en las plazuelas de cada barrio. Se quemaba el «ramón», o ramas sobrantes de la poda del olivo. Al final, cuando las ascuas iban muriendo, todos a una, al grito de «¡a la puerta el amo!», y a patada limpia hasta hacerla desaparecer. Los vecinos, siempre al cuidado con cubos de agua, remataban la fiesta.



Días previos, el párroco anunciaba la llegada del rito (o ritual) de San Antón, que consistía en soltar un cochinillo por las calles del pueblo para que entre todos lo alimentaran y, una vez bien cebado, se rifaba con un fin benéfico. Era conocido por todos como «el rito de San Antón». Así, el cerdillo pasó a llamarse «ritillo», por aquello que el cura había dicho: «comienza el rito de San Antón».

6 de marzo de 2026

Miguel Colomer Hidalgo


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