Eterna juventud que proporciona
el óleo engendrado en la tierra
desde el negro azabache que lo encierra
hasta ser manantial si se presiona.
El otoño su campo no abandona,
el venado, esperando está en la Sierra,
la esparraguera, parva yema entierra
para en abril brotar con su corona.
El invierno frío junto a la leña,
estío tempranero y prolongado.
La Feria... apiñados en la Peña.
De tierras muy lejanas han llegado
pobladores que han dejado su seña
en la piedra que el tiempo no ha borrado.
Miguel Colomer Hidalgo.
Junio 2008
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lunes, 30 de junio de 2008
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