En este blog intentaré plasmar el sentimieto de afecto que tengo a mi pueblo Castellar (provincia de Jaén).
Esto lo haré a través de artículos, poemas, y otras formas de expresión que considere oportunas.
Asimismo incluiré otros contenidos de carácter histórico, cultural y cualquier cosa que crea que pueda ser de interés.
Por ello, espero vuestros comentarios y sugerencias, para que todos podamos participar en este proyecto.
Muchas gracias y espero que os guste.
Miguel Colomer Hidalgo.

domingo, 1 de mayo de 2016

JUAN DE ARANDA Y SALAZAR

Castillo de Locubín 1605*-1664. Su cuerpo descansa en la catedral de Jaén.

Fue discípulo de su tío Ginés Martínez de Aranda, quien,, entre sus múltiples proyectos,,interviene como maestro de obras en la catedral de Santiago de Compostela. Trabajaron conjuntamente en la iglesia de San Pedro Apóstol de Castillo de Locubín.

Su dilatada obra quedará reflejada a lo largo de su vida en proyectos concretos en las catedrales de: :Córdoba, Granada, Sevilla, Toledo y Jaén donde fue llamado en 1634 por el obispo Baltasar Moscoso y Sandoval para continuar el trabajo iniciado por Andrés de Vandelvira en dicha catedral.

Adquiere gran renombre a partir de aquí y comienzan sus obras en Andalucía, especialmente en la provincia de Jaén.

En 1642 darían comienzo las primeras piedras en la capilla del Señor Santiago de CASTELLAR, bajo el patrocinio de Don Mendo de Benavides y la dirección arquitectónica de Aranda, siendo obispo de la diócesis Don Baltasar Moscoso, finalizándose éstas en 1648. La abundancia de bienes materiales nos da idea del tiempo récord en que se realiza su ejecución.

Es también en estas fechas cuando se acomete la construcción de la fachada principal de la Parroquia, el escudo nobiliario de Moscoso en la sacristía (destruido accidentalmente en obras recientes) lo atestigua. La semejanza de estilo con la Capilla de Santiago hace pensar que también es obra de Aranda.

Podriamos decir que es Juan de Aranda creador de un estilo propio entre herreriano y renacentista, donde expresa como modelos El Ecorial y la Basílica de San Pedro en Roma en su creatividad.Va a utilizar dobles frontones curvos y triangulares, estipites, guirrnaldas y florones,ventanas termales, molduras acodadas y cajeadas, placas recortadas,estilo geométrico sencillo todo ello dentro de un estilo clasicista.

En la capilla de Santiago va a introducir, tal vez por asesoramiento de Don Mendo, un cierto “carácter militarista” de acuerdo con la Orden a quien está dedicado el templo. Serán las ventanas de la torre en forma de arpillera, las tres ménsulas en uno de los lados de ésta que darían lugar a un matacán inacabado, las lanzas que componían la verja que rodeaba la fachada y el propio Santiago en actitud belicista.

La historiografía nos habla de la notoriedad de este edificio, como uno de los más importantes construidos en la provincia en el siglo XVII, tanto por su belleza estética y solidez como en su misión pastoral, docente y foco cultural en musicología. Compondrían el coro voces de tenor, barítono y bajo; acompañados de arpa, viola,a chirimía y sobre todo órgano, instrumentado por el maestro de capilla quien accedía al cargo mediante oposición entre maestros organistas de diversas catedrales o colegiatas.

En 1693 esta capilla fue elevada a colegiata por influencia de Don Francisco de Benavides ante el Papa Inocencio XII.



*La fecha de nacimiento es aproximada.

domingo, 24 de abril de 2016

DAMAS DE LA ORETANIA EN PARÍS

Míralas, mira que guapas van las Damas Oretanas paseando por París.


Allí se fueron o mejor dicho, allí las llevaron, como tantas Damas que salieron un día, unas a París, otras a Nueva York, Londres, Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Jaén y otros sitios donde permanecen expuestas para ser admiradas, luciendo su elegancia y misterio, ocupando lugares destacados en las vitrinas de los mejores museos, mostrando su enigmática belleza y desde su quietud mirando fijamente a quien se acerca a contemplarlas, queriéndoles decir de donde son, sin explicarse qué hacen ahí y no están en el lugar de donde salieron.


Hace unos días, sin que nadie las viera, se escaparon del Louvre, donde habían concurrido para su exhibición en una Convención Internacional sobre la Dama Ibérica en el Mundo (CIDIM). Ninguna se opuso a la idea de oxigenarse un poco y lucir sus vestidos en la capital de la moda. Sigilósamente partieron, paseando por los alrededores de los monumentos más notables. El resultado: la admiración de todas las parisinas que las miraban con envidia, los "flashes" de Elle, Vogue, Marie Claire... se entrecruzaban como los rayos de una espectacular tormenta, en definitiva un glamuroso éxito en las primeras páginas del papel couché. Y aquí nos mandan estas fotos paseando por París.


En una breve nota envían recuerdos a sus hermanos los exvotos de Castellar, ya se han enterado del Museo que tenemos y como les gustaría estar con quienes en su día formaron parte de la cultura y las creencias religiosas de su pueblo. Mandan un fuerte abrazo a los castellariegos y uno muy especial a las mujeres que, como ellas, tuvieron que dejar su tierra.


Miguel Colomer Hidalgo


Abril 2016


jueves, 14 de enero de 2016

VOLVER A EMPEZAR

Algo más de tres siglos nos separan del día en que se puso la primera piedra en lo que fue el Colegio adscrito a la Capilla Musical de Santiago y posteriormente, en 1693 elevada a rango de Colegiata por Inocencio XII, tras la influencia de D. Francisco Benavides Dávila y Corella.
Si bien ha sido fundamentalmente centro de enseñanza durante largas etapas, ha tenido también múltiples funciones en los diversos espacios que constituyen los dos mil metros cuadrados que la integran.

Ha dado cabida a una carpintería, churrería, tienda de ultramarinos, club deportivo, almacén de vinos y posteriormente bar, dos escuelas de primaria de niñas, hogar recreativo de mayores, club juvenil, ambulatorio médico, habitáculo de Cáritas, sede sindical, vivienda sacerdotal, guardería infantil, vivienda del jefe de sindicato, en otra fecha del maestro de música, salón de Acción Católica, salón de Adoración Nocturna, aulas de alfabetización, Museo Parroquial, cárcel y otras pequeñas actividades.

Todas estas servidumbres tuvieron su razón de ser por absurdas que nos parezcan algunas de ellas.
Las circunstancias obligaban, aquí había espacio para todo y para más. De todas ellas destacamos lo
que en esencia fue: un Centro de Enseñanza a lo largo de muchos años. En su inicio; dos escuelas de primaria y cátedras de Gramática, Colegio de Segunda Enseñanza adscrito al Instituto de Jaén, en 1911 nueva apertura con internado para los alumnos del Condado, tras la clausura en el periodo republicano, nueva apertura en 1943. En los años sesenta se crea un nuevo periodo, del Colegio Libre Adoptado, donde licenciados en Ciencias y Letras impartirían docencia junto con el resto de profesores. Dicho centro estaba integrado por sacerdote, licenciados y maestros, así hasta su cierre definitivo algo más de una década después.
El índice de analfabetos en España era ,en los siglos iniciales a su fundación, de alrededor de un ochenta por ciento, con variaciones según fuesen hombres o mujeres o supiesen solo leer o escribir, elevándose el porcentaje si eran ambos conocimientos. Sin duda que en Castellar era notablemente inferior, ya que, al menos las llamadas “cuatro reglas” eran impartidas en el Colegio a un buen número de alumnos.

Como decíamos anteriormente, no solo los jóvenes de la localidad se beneficiaron, también pudieron hacerlo, mediante un internado, los de los pueblos que formaban parte del Condado. La otra posibilidad era ir “en carro” a Baeza y pasar prácticamente todo el año internos con el consiguiente desarraigo familiar y el coste que ello acarreaba. En consecuencia, fueron muchas las generaciones que cursaron estudios de bachiller para pasar a estudios superiores. Siempre con la entrega de un profesorado, que casi de manera altruista, dio lo mejor de sí para sacar adelante empresa tan noble como es la docencia.

Si renacer es nacer de nuevo, es éste el más claro ejemplo. Hemos sido testigos con nuestra presencia, o a través de documentos gráficos, del estado de deterioro y ruina al que había llegado en los últimos años. Era inminente atajarlo de urgencia, como al enfermo que hay que operar porque de no hacerlo morirá sin remedio.

Así se hizo “contra viento y marea” y no solamente se salvó el hundimiento sino que a medida que se iba trabajando se descubría que tras sus muros se escondía toda su belleza oculta. De una parte la piedra y el ladrillo, sobre los arcos que entornan el claustro: la doble arcada superior, oculta por muros y ventanales deteriorados. Aulas mal encaladas comidas por la humedad, que al limpiarlas lucen con aspecto señorial. Suelos que sustituyen a baldosas deleznables o que han emplazado a las losas de piedra que cubrían el claustro, de una parte rotas o inexistentes, ocupando su hueco una plancha de cemento. Su reposición habría sido “parchear” con piezas actuales, valorando su elevado costo, para concluir en una estética de dudosa armonía con las primitivas y con aspecto de suciedad, por su propia naturaleza.

El patio, siempre embarrado, destaca hoy en conjunción con el resto que lo circunscribe, dando una sensación de limpieza y amplitud. En el centro de éste existía un sumidero que apenas recogía las aguas al estar lodado hasta los desagües y dando lugar a que la humedad del subsuelo trepara por las columnas y paredes que encontraba a su paso. Todo ha sido renovado con materiales actuales hasta el alcantarillado y al mismo tiempo los servicios en sintonía con el entorno e higienizados.
El centro del patio ha sido ocupado por una fuente cuadrangular, formando un estanque iluminado y coronada por un surtidor que componen unos cisnes y una plataforma circular, todo ello en hierro forjado. Si hubiera que decir algo, tal vez, sería que cuando se tenga otra idea mejor, sea sustituida por otra en materia de piedra.

En lo que fue patio-estercolero, junto con el espacio que ocupó la antigua churrería se ha levantado un jardín que se hace visible desde la calle Mendo Benavides a través de una puerta enrejada, ubicada en hueco adintelado de una primitiva puerta. También se da acceso al mismo desde el claustro, a través de dos espacios ocupados por puertas. Todo ello iluminado, realzando por la noche su belleza.

Poco a poco se van perfeccionando los espacios, se han puesto puertas nuevas guardando su estilo anterior, se ha innovado rejería, se ha ornamentado con macetones, se han pintado techos y riostras que forman las bovedillas, se ha descubierto un pozo de casi veinte metros de profundidad y sobre todo se ha iluminado todo el edificio con tal acierto que difícilmente podría sacarse más partido y todo ello con un mínimo costo de energía.

Vaya mi más sincera y profunda felicitación a los equipos de albañilería, herreros, pintores, carpinteros, electricistas, jardineros, equipo de limpieza, transportistas, suministro de materiales, por supuesto dirección de las obras, Ayuntamiento en pleno y cuantos han colaborado.

Se puede decir que casi todo ha salido de CASTELLAR, principalmente las personas que se han volcado por esta obra que ha iniciado su caminar a lo que, sin duda, será un foco de cultura para deleite de los que hoy vivimos y las futuras generaciones que nos sucederán.




Miguel Colomer Hidalgo

enero 2016


domingo, 20 de diciembre de 2015

UNA PARTIDA DE BOLAS

A mis amigos:
Pedro, Gregorio, Enrique y Felipe,
que seguro se han juntado para
echar una partida.


Cuatro buenos amigos entre nueve y once años dan comienzo al juego. Con el pie en el gua1 lanzan la bola hacia una raya que han trazado sobre el suelo a una distancia de poco más de dos metros. Así establecen el orden que desde esta línea irán tirando después. La proximidad y el “no colarse” determinará la prioridad.
Lanza el primero su bola desde el trazo para acercarse lo más posible al gua y así sucesivamente los demás.
Ahora ya, desde el suelo, con la canica entre el índice y el nudillo del pulgar se acerca a menos de un palmo del citado hoyo. El resto irá aproximándose con astucia y estrategia, pues no deben quedar
“a tiro” del primero cuando al haber hecho gua le permita iniciar la jugada contra el que mejor le venga.
Como estaba previsto, el número uno ha metido su bola en el agujero y va a por el tercero. Le da “primera”, se queda muy alejado y prefiere reservarse en lugar de nadie.
Quien iba en segundo lugar ha intentado acercarse, pero se ha quedado en un sitio muy peligroso, cerca del gua.
El número tres, no se lo piensa y tira desde casi un metro directo al gua.
Por poquitas...! le dice el cuarto. Éste está muy lejos y es muy difícil acertar así que se busca un refugio a pocos centímetros.
De nuevo el primero busca al número tres a quién ya había dado “primera”. Se tira al gua y pierde lo que llevaba, lo tiene a poco más de una cuarta. Tira desde el gua.
-¡Eh, tú, seja pa tras!.
Le lanza una melosa y... primera, segunda y tercera. Pie que lo es y ¡tute!. De un piconazo lo manda a “Finisterre”. Y...casi gua, pero no.
El segundo va a por el primero y le pasa lejos. De repente se fija en el antebrazo del cuarto.
-Iño, ¿qué tienes ahí?
Este lleva un costrón como la concha de un mejillón gigante.
-Na, que trompecé y me hice un jarruñacillo.
¡Jarruñacillo dice! Y tiene un sollejón como un patatón. Èchate argo, que te se va a infestal.
-No, si ya m'echao agua xigenada y porvos de Azol, que eso es mu bueno.
-¡Tira ! Dice el primero, que ya está harto de tanta pamplina.
Le toca al cuarto que se había quedado escondidillo. Lo tiene difícil y pide “me mido”, así que se ha quedado muy cerca del tercero. Un aplomaillo y primera, segunda, tercera y pie pero no consigue darle tute.

De nuevo otra ronda y otra …

El primero ha eliminado al número tres y éste había eliminado al segundo. Ya solo quedan un mano a mano entre el número uno y el cuatro.
Dispara el del primer lugar a media distancia y... ¡tute!
-¡¡¡Fullero, ibas a por pie!!!
- ¡¡¡A por tute!!!
-Júralas...
-Las puedo jurar...
-Sí, pero no las juras.
-De verdad del Señor (esto era considerado pecado venial, de tantas veces repetirlo)
- ¡Tira,  guarro!
Rebota en una piedra y se le pone a tiro.
-¡Sucio! (no puede limpiar el suelo para tirar)
-No te va a valer... Se concentra, silencio absoluto, máxima tensión... Le espeta un aplomaillo en to el cocorote. ¡Toooma! Tercera, pie que lo es y gua. Y le sentencia: Si es que donde está Dios, está la mano del Señor. (Las referencias “religiosas” eran muy frecuentes)
La partida ha terminado y todos le tienen que dar tres “santos” al ganador.
¿Echamos otra?
-Joel, si entre ayer y hoy m'habis esparruchao.
-Este... que es el Tinoso las Aldeas y este un tramposo...
-Enga, no sos cabreeis y amos a echar otra.

Y así siguieron entre enfados y risas

ESTO ERA JUGAR Y PASARLO BIEN

Miguel Colomer Hidalgo

diciembre 2015

1 Gua:Hoyo de unos ocho centímetros de diámetro y tres o cuatro de profundidad. Si era de nueva creación se hacía girando dos o tres veces sobre el tacón del zapato.

UNA PARTIDA DE BOLAS 2

Al terminar de escribir este pequeño recordatorio de lo que fue o pudo haber sido un día cualquiera de aquellos chiquillos que inundaban las calles para llenarlas de vida, me ha parecido que estaba incompleto y he decidido hacerlo a modo de epílogo.

Vaya, en primer lugar, el reconocimiento a estos cuatro amigos que partieron demasiado pronto, dejándonos el recuerdo de tan buenos momentos y lo más importante: su ejemplo como buenas personas, sin el menor reproche hacia ellos a lo largo de nuestras vidas.

Este era un día de verano, como otro cualquiera, entre finales de los cincuenta o principio de los sesenta. Tocaba temporada de “bolas”, que alternábamos con la “piola”, “Sevilla”, “picos, zorros trasla”, “la hoya”, “el abejorro”, “la pita”, “el marro”, “la paloma”, “la rula”, “los castros”, “el escondite”, “la llevas”, “las cholas”, “la taba” y cuando la lluvia había reblandecido la tierra: “el romo”. Éstos eran juegos de chicos, las niñas “huían” de lo “burros” que éramos.
Y porque no hemos hablado de los “espoliques”, puñetazos o las cornadas que te metía el que hacía de toro en nuestros encierros, sin olvidar los cintazos si no había cornamenta, los guantazos del “abejorro” te podían tirar o tambalear...no era menos delicado “las tabas” con sus cuatro caras: rey, verdugo, panza y lapo. Aquí nadie se enfadaba y si lo hacía lo echábamos a la mierda (con perdón) y no volvía a jugar si a los dos o tres días no “pedía disculpas”. Dura lex, que dirían los romanos.
No obstante, también había juegos que compartíamos con las niñas (hermanas, primas, amigas...)
Podían ser: “pollito inglés”, “el lebrillo”, “juego mudo es”, “las películas” o “los castros”. Había entre ellas quienes corrían como liebres.

¿Desde cuándo existían estos juegos? ¿Quiénes pusieron estos nombres? ¿Cómo unos niños se imponían unas leyes tan duras?

Recuerdo que no todas las “bolas” tenían el mismo nombre, ni eran igual.

BOLA: De barro cocido, un eje de un centímetro aprox, y un precio de cinco céntimos.
BOLÓN:También de barro, algo mayor y diez céntimos era su precio.
CHINA: De piedra (cuarzo) tamaño similar a la bola, solía estar teñida de rojo, verde o azul y su
valor era de cincuenta céntimos.
CRISTALA: Cristal policromado, precio: una peseta.
METALA: De acero, varios tamaños, difícil de conseguir; procedencia, rodamientos.

GUA:Hoyo de unos ocho centímetros de diámetro y tres o cuatro de profundidad. Si era de nueva creación se hacía girando dos o tres veces sobre el tacón del zapato.

Voy a tratar de recordar la jerga que empleábamos en nuestro juego.

MELOSA: Tiro suave.
APLOMAO: Tiro parabólico.
PICÓN O TITE: Golpe seco a la bola.
CHASPIANDO:Pasar la bola rozando.
RASPIÓN: Toque ligero en el borde de la bola.
REGUERILLA: Camino simulado, que, en ocasiones, facilita el tiro.
TINOSO: Gran puntería. Era célebre EL TINOSO LAS ALDEAS. Nadie supo quién era, ni cuando existió, pero su nombre quedó para la “historia”.
FULLERO: El que hace trampas o miente.
¡QUE GACHÓN!: Halago a la buena jugada.
¡QUE BONICO!: Qué listo o qué gracioso (en sentido irónico)
IR DE VERAS: Nada de bromas o tolerancia.
ARRUCHE: Arruinado. Estar arruche o arruchao.
MALA PUNTERÍA: Este apunta al norte y se va al sur...
BOLLO: Defecto, abultamiento en la bola.
PIQUETE: Deterioro en la bola.
SANTOS: Una de las caras de la funda de las cajas de cerillas. Podían se cromos , pero esto era
“demasiado lujo”.
TALEGUILLA: Bolsita de tela, que cierra la boca mediante una cinta. Se usa para guardar santos,
bolas, etc.
SEJA PA TRAS: Retrocede.
FUA: Prueba.
¡LIMPIO!: Limpiar la distancia entre el contrincante para facilitar el tiro.
¡SUCIO!: No tocar dicho espacio. Quien de los dos lo dijese antes así se haría.
ME MIDO: Cambiar de lugar con respecto al gua para facilitar con ventaja el disparo.
A SALVO: Esconder la bola en un agujero, de manera que era casi imposible darle.
PRIMERA, SEGUNDA, TERCERA, PIE QUE LO ES, TUTE, MATUTE (no frecuente) Y
¡GUA!

Hemos ido llegando al final y me quedo más conforme. De todas formas, algo falta, también es verdad que hace tiempo que eché la última partida...Ya ves, a medida que iba escribiendo me parecía que fue ayer. Los cinco o seis “campos” en la zona que bordeaba La Plaza, o en La Glorieta, La Hoya o La Lonja de la Colegiata se veían llenos de chavales con ese pequeño bullicio que los caracterizaba.

No cabe duda de que los tiempos actuales son mucho mejores. Hoy los niños no tienen “cascarrias”, aquellas que nuestras madres se desesperaban, frotando con un estropajo nuestras rodillas (no eran otra cosa que la piel curtida del frío) porque parecía suciedad. Tampoco tienen sabañones en las orejas y además huelen muy bien. Decía alguien a quien iban a fusilar: “Me podéis quitar todo menos una cosa: EL MIEDO”. Miro hacia atrás y me sonrío pensando que nadie me puede quitar la ILUSIÓN, la ADMIRACIÓN por las cosas sencillas y la ACEPTACIÓN de lo bueno y lo malo.

Y nada más.

Miguel Colomer Hidalgo
diciembre 2015


miércoles, 12 de noviembre de 2014

NO ES MERA COINCIDENCIA

            
En mi reciente viaje a Cerdeña visité el complejo más importante de la cultura nurágica en Su Nuraxi de Barumini con los restos del poblado de casas en forma circular y su impresionante torre central rodeada de otras cuatro orientadas a los cuatro puntos cardinales. Pertenece esta cultura al periodo que va desde el VI milenio a C. hasta los siglos XVII – XV a C.( mediados de la edad del bronce).
Las nuragas son construcciones en forma troncocónica de unos veinte metros de alto. La construcción ciclópea está formada por piedras, algunas de origen volcánico, de enorme tamaño unidas sin ningún tipo de material y solo contadas cuñas para su adosamiento, rematadas formando una bóveda y el punto culminante un tragaluz que da visibilidad a su interior. Se accede mediante escalera-pasadizo interior empotrado en el muro a modo de escalera de caracol. En la planta baja encontramos diversas salas circulares, alguna de ellas circundada por un poyo de asiento.
Otras nos llevan a posibles tumbas funerarias, el resto nos da idea de un habitáculo-hogar. Por lo que se deduce que la finalidad de éstas pudiera ser: templos religiosos, alojamientos, residencias de jefes del poblado, fortaleza militar, sala de reunión de líderes o tal vez todas o algunas de estas funciones. Las cuatro torres circundantes actuarían de defensa por los cuatro puntos cardinales o alguna relación mágica con el solsticio de invierno y verano o de la luna en su posición.

Generaciones de pueblos pasaron por aquellas tierras y quienes lo vieron lo contaron a otros y así deformaban o formaban otras civilizaciones. De ahí las representaciones humanas construidas en bronce mediante la técnica de la cera perdida, la orientación de sus templos, los solsticios donde los rayos de sol inciden en su puesta en un punto de carácter sagrado. Esas torres que íberos o cartagineses (Torres de Anibal) construyen con cualquier finalidad semejante a las nuragas. El conocimiento geométrico del tronco de cono del que nos hablaría don Juan de Dios González Carral en su estudio sobre el Santuario Ibérico de Castellar, al hacer referencia a las columnas troncocónicas unidas en su base menor del templo así como la repetición de estas columnitas en las hornacinas donde se adoraban ídolos de menor importancia y que fueron salvajemente destruidas.
Coinciden también en la proximidad a un manantial a cuyas aguas atribuían valor curativo.
Poblado y torre donde vive o se refugia el jefe, el aristócrata que detenta el poder sobre sus gentes, sus tierras, ganado etc.

¿Cuántas torres hubo por estas tierras con pequeños poblados que las circundaban?
Los romanos denominaban CASTELLA (1) a este tipo de agrupamiento, es decir: una torre con un pequeño poblado.
Pudo ser que una amplia zona recibiese el mismo topónimo, así sería que su denominación al castellano pasase a ser CASTELLAR, cuyo significado es “Lugar donde hay o hubo castillos”.
La terminación AR indica así mismo lugar existente del producto que ahí se encuentra, pongamos como ejemplos: melonar, olivar, ayozar...

Volviendo al inicio, vemos como las culturas se transforman o se forman con esas extrañas mezclas en las que , a veces, fueron necesarios siglos, No cabe así imaginar una cultura cuya permanencia en el tiempo se eterniza y su evolución es, prácticamente nula, a diferencia al hombre actual. En definitiva, vemos como los pueblos se funden, perdiendo su identidad Quienes pretendan aferrarse a su pasado aludiendo a su lengua, costumbres, folklore etc. pierden el tiempo. Será un instante en la historia de la humanidad la comunicación entre sus gentes en dos o tres idiomas. Se irá a la esencia en las religiones, desapareciendo lo anecdótico como la parte litúrgica y el hombre buscará a la persona a través de la solidaridad,la tolerancia, la unión en la fe de un Dios Salvador.
A medida que se vaya desarrollando esta universalidad los pueblos seguirán adhiriéndose a su identidad y siempre quedarán matices de diversidad por mucho tiempo, Precisamente ese carácter diferenciador será , paradójicamente, un motivo de unión cuanto mayor sea el grado cultural de un pueblo que hace admirar lo ajeno porque lo enriquece, le fascina o simplemente le divierte.

(1) Pueblos ibéricos. Santiago Valiente Cánovas. Pag. 68 Miguel Colomer Hidalgo oc

martes, 4 de noviembre de 2014

CUENTA LA LEYENDA...

Acabada la contienda en la toma de Sant Astiban (Santisteban del Puerto) y la derrota de El Castillo (Castellar), las tropas de Fernando III se dirigen hacia Chiclana con el fin de emprender una nueva batalla en su tarea de reconquista.Caballeros e infantes avanzan exhaustos en medio de un calor sofocante.
¡¡¡Aguaaaaa !!!
Grita uno de sus hombres, casi con el mismo ímpetu que Rodrigo de Triana lo hizo al gritar: ¡Tierra! en el descubrimiento del Nuevo Mundo.

Hombres y acémilas saciaron la sed en los manantiales que van de la Fuente Abajo a la Orden. Aquellas fuentes no tenían nombre o tal vez tuvieran otros... ¡qué más da!,bebieron de sus aguas y abrieron los poros de la piel tapados de barro y sudor.Llenaron sus cántaros, cubas y vasijas y prepararon alimentos que regaron con buen vino.

Y allá, algo más lejos, ligeramente apartado de la tropa, el rey Fernando rodeado de la nobleza y caballeros de las órdenes militares, charlaban, comían, bebían y bromeaban al cobijo de una enorme roca cuyo misterio no acertaban a explicarse, ni qué serían esos “muñequitos” y tantos cascotes que encontraban a flor de tierra. Quiso explicar Arturo de Roquefort si sería aquel lugar un campo de “tiro a la vasija” y que las balas eran esos muñequillos. Algunos rieron y otros le tiraron lo más cerca que tenían a mano.


Habiéndose despojado Don Fernando de su armadura, desenvainó su espada y de un golpe seco la clavó en el suelo ligeramente embarrado. Suaves ráfagas de viento refrescaban el ambiente. Tumbados entre las piedras que hacían de respaldo o echados en el suelo; unos somnolientos, otros hablan de estrategias o juegan con los naipes a “las siete y media”. Buscan templar ese punto de tensión que da el saber que la contienda no ha acabado.


En pie, Don Fernando observa lentamente el panorama que le rodea, finalizando en su querida espada LOBERA. Con una leve sonrisa la mira fijamente y le pregunta
-¿Estás a gusto, Lobera?
En ese instante el viento la hizo oscilar, balanceándose de atrás a adelante y viceversa. Interpretaron que la espada había dicho SÍ, para regocijo de todos cuantos contemplaron la escena.



Elevó con las manos extendidas al cielo su arma y mirándola fijamente le habló: “DESDE HOY, ESTAS CUEVAS SERÁN TUYAS Y LLEVARÁN TU NOMBRE”.

Aplaudieron todos y rieron la ocurrencia del Rey Santo. Al amanecer emprendieron camino a la conquista de Chiclana.


Miguel Colomer Hidalgo.
Octubre de 2014.